Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de febrero de 2009

Líneas de Alta Tensión

Guatemala, 4 de Febrero del 2009



Candil de la calle, oscuridad de la casa


“No te dejes engañar cuando te hablen de progreso

porque tú te quedas flaco y ellos aumentan de peso”



En el Municipio de Tecún Umán, departamento de San Marcos, se está desarrollando un conflicto cuyo desenlace puede implicar serias y negativas repercusiones para la población afectada, en especial en perjuicio de los niños y niñas. Y, de nuevo, el problema gira alrededor de la electricidad. En este caso, en el marco de las líneas de interconexión con México cuya construcción se contempla en el Plan Puebla Panamá.


En ese Municipio existe una finca, llamada “Las Mercedes”, que fue adjudicada hace siete años por el Fondo de Tierras a 44 familias, y que hoy la habitan ya 65 familias campesinas. Se trata de una propiedad colectiva que los comunitarios a duras penas han venido pagando con el sudor de sus frentes.


Pues bien, una transnacional de nombre Isolux, también española pero con subsidiarias en varios países, contrató con el Estado la construcción de las torres para líneas de alta tensión que se requieren para esa interconexión. Tres de esas torres se instalarían en tierras de la Finca Las Mercedes.


La comunidad de Las Mercedes tiene ya siete años de venir gestionando el servicio de energía eléctrica ante distintas instancias, pero sus gestiones han resultado infructuosas. En consecuencia, les resulta irónico que sus tierras se empleen para transportar energía que a ellos les ha sido negada reiteradamente, o que se las han ofrecido a elevados costos de instalación.


En consecuencia, plantean que, para que las torres sean construidas, primero debe resolverse el tema de su acceso a energía eléctrica domiciliar. Para ello, proponen dos alternativas:


1.- que la Municipalidad la administre a través de la creación y puesta en funcionamiento de una empresa municipal o,

2.- que sea administrada comunitariamente, con el apoyo técnico del INDE.


Los vecinos de Las Mercedes parten del sólido argumento de que, si por sus tierras se transporta la energía que abastece al país, justo es que a ellos no les sea negada. De igual manera, si esas líneas de interconexión se emplean para venderle a México excedentes nacionales, tampoco es razonable que ellos sólo sepan que por ahí pasa la energía, sin que se les otorgue el derecho de disfrutar ni de un kilowatio.


Sin embargo, a pesar de que sus planteamientos son absolutamente razonables, en lugar de recibir una respuesta positiva, se vieron enfrentados a una maniobra legalista y deshonesta: La empresa Isolux dice que negoció bilateralmente con unas pocas familias para que éstas accedieran a la construcción de las tres torres de alta tensión. No se sabe a cambio de qué ni de cuánto.


Esta negociación, en caso de que se haya dado, sería a todas luces ilegítima y contraria a lo que la legislación vigente establece, por cuanto la finca es propiedad de la colectividad y no de individuos a título personal. Y la empresa nunca ha querido sentarse a negociar seriamente con los representantes de la comunidad en su conjunto.


Mientras se debatían estos asuntos, la empresa española aprovechó para construir la primera de las tres torres. De manera que hoy, 4 de Febrero, cuando los camiones de Isolux llegaron con materiales, equipos y personal para iniciar la construcción de la segunda, se encontraron con que los vecinos de Las Mercedes les impidieron el paso. La población expresa, con firmeza, que no está dispuesta a permitir que las torres se construyan mientras a ellos se les entretiene en diálogos o mesas de negociación en las que no se han dado avances.


El representante de la empresa española, que acudió hoy al lugar de los hechos, amenazó a los vecinos incluso con hacer llegar al Ejército para que les brinde protección mientras realizan las obras. Esta amenaza estuvo a punto de desembocar en actos de violencia, que la propia comunidad no auspicia, pero a los que la pueden obligar amenazas como la mencionada.


Es preciso hacerle saber a los representantes del consorcio español que el Ejército existe para defender al país frente a una agresión o invasión extranjera, y no para defender a empresas extranjeras que invaden el suelo nacional y agreden los derechos de nuestra población.


En Guatemala nunca han sido los guatemaltecos los invasores, sino otros, como Pedro de Alvarado. Resulta irónico que los nietos de ese invasor hoy pretendan instalarse, precisamente en Tecún Umán.


Por otra parte, debe tomarse en cuenta que la existencia de líneas de alta tensión, que implican la existencia de amplios campos magnéticos, genera graves riesgos para la salud, como la leucemia o el cáncer, según los estudios médicos más recientes realizados por instituciones cuya seriedad no puede ser puesta en duda. Estos estudios demuestran que quienes viven a menos de 200 metros de una torre de alta tensión, sobre todo los niños, tienen un 69% más de riesgo de contraer cáncer. Y si viven a menos de 600 metros, el riesgo es de un 23% más.


Para mejor proveer, adjuntamos al final de este comunicado algunos artículos públicos que profundizan este aspecto.


Desde el Frente Nacional de Lucha expresamos nuestra solidaridad con las familias afectadas por la codicia de esta corporación y por los compromisos explícitos en el Plan Puebla Panamá.


Instamos a la comunidad nacional e internacional a hacer efectiva su solidaridad con la lucha de los vecinos de Las Mercedes.


Demandamos del Gobierno de la República y del INDE que, en este caso como en otros, sepan anteponer el interés nacional y la salud de la gente por encima de la avaricia de las grandes transnacionales.


El nombre de la empresa Isolux debe colocarse junto al de Unión FENOSA, IBERDROLA, Teco Energy, Duke Energy, Jaguar Energy y otros modernos piratas que lucran a manos llenas con la energía eléctrica y que deben ser expulsados del país.



¡La Lucha Sigue!

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­



Cables de alta tensión[1]


Científicos británicos del grupo de investigación Childhood Cancer Research Group, de la Universidad de Oxford, publicaron un estudio en la revista British Medical Journal, acerca de la relación entre los casos de leucemia infantil y las líneas de alto voltaje.


Los investigadores estudiaron 29.081 casos de niños con cáncer, de los cuales 9700 padecían leucemia, entre los años 1962 y 1995. Los resultados mostraron que los niños que vivían a menos de 200 metros de las líneas de alta tensión tenían un 69% más de riesgo respecto del grupo de control. Los que vivían a más de 600 metros aumentaron el riesgo en un 23%.


Lo cual demostró ante los científicos la relación entre las líneas de tensión y la leucemia infantil.


Los autores expresaron, "Actualmente no existe un mecanismo biológico aceptado que explique estos resultados epidemiológicos; ciertamente, esta relación podría ser azarosa o casual".





Líneas de alta tensión y cáncer infantil[2]


El sistema de distribución de energía eléctrica produce campos eléctricos y magnéticos de frecuencia extremadamente baja, y desde 1979 existe la preocupación de que estos campos estén asociados al cáncer. En 2001, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó los campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja como "posiblemente carcinogénicos" mientras que otras iniciativas, como el UK Childhood Cancer Study, discuten el riesgo.


Aproximadamente, un niño de cada dos mil contrae leucemia antes de cumplir los 15 años. Aunque todavía no se entienden las causas, los investigadores han estudiado una amplia variedad de posibles explicaciones, incluyendo susceptibilidad genética, radiaciones ionizantes, pautas inusuales de exposición a infecciones, y campos electromagnéticos.


Más de 29.000 niños con cáncer, incluyendo 9.700 con leucemia, fueron incluidos en este nuevo estudio, el mayor en su clase hasta la fecha. Los niños tenían de 0 a 14 años, y nacieron en Inglaterra y País de Gales entre 1962 y 1995. Fueron comparados con un grupo de niños de control, cotejándose individualmente sexo, fecha aproximada de nacimiento, y distrito donde se registró el nacimiento. Se calculó la distancia entre el hogar de cada niño al nacer y la línea de alta tensión más cercana.


Los niños que en el momento de su nacimiento tenían su domicilio en un radio de 200 metros de las líneas de alta tensión parecían tener un riesgo de leucemia un 70 por ciento mayor al de los que tenían su domicilio a más de 600 metros. No se encontró ningún aumento de riesgo para otros cánceres en los niños estudiados.


Los autores admiten su sorpresa ante el hallazgo de este mayor riesgo de leucemia, en vista del bajo nivel promedio de exposición a los campos magnéticos en estas distancias. No hay un mecanismo biológico aceptado para explicar estos resultados; de hecho, la relación puede ser debida a la casualidad o a otro factor asociado con vivir cerca de líneas eléctricas.



En México:

­Atenta CFE contra salud de vecinos[3]

Las líneas de alta tensión que atraviesan Real del Ángel exponen a alta radiación a los habitantes de ese fraccionamiento. Después de cuatro años que la Comisión Federal de Electricidad autorizó la reubicación

YAIR DESSALINES

Después de cuatro años que la Comisión Federal de Electricidad autorizó la reubicación de líneas de alta tensión sobre Real del Ángel, ubicado al sur de la ciudad, los vecinos empiezan a ver diezmada su salud; casos de cáncer, hipertensión, anemia y enfermedades “raras” se han presentado como consecuencia de la exposición a la radiación.

Aunque esto se ha denunciado públicamente en los medios de comunicación y los colonos han acudido a las instancias estatales y federales, a la fecha ninguna autoridad ha instruido para que las líneas de alta tensión de 115 Kilo-volts (Kv), 34 Kv y 13 Kv sean retiradas de la Prolongación de Avenida México.

Ante un caso claro de tráfico de influencia, dado que la Comisión Estatal de Derechos Humanos ya ha turnado las recomendaciones pertinentes y la Secretaría de Salud en el estado ha asegurado a los colonos que están en riego de adquirir enfermedades por la permanencia a la radicación de las líneas de alta tensión, los vecinos, desesperados, revelaron a Olmeca Diario que están a punto de turnar el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Lo que mantiene alerta tanto a los habitantes del Fraccionamiento Real del Ángel como a los del Fraccionamiento San Jorge, es que en los últimos años se han presentado casos inexplicables de leucemia que terminó con la vida de una menor, la presencia de anemia, hipertensión y depresión, que al decir de los colonos está siendo generada por las radiación en el lugar.

En el caso del hijo de la señora Emilia Pérez Mendoza, quien habita sobre la avenida principal, durante el 2007 y 2008 presentó un caso permanente de anemia, considerada por los médicos como inexplicables, pues el menor estaba sujeto a tratamiento médico y el comportamiento alimenticio era normal, fue hasta que optaron instalar su recámara al extremo de su casa, lejos del paso de las líneas cuando la situación médica empezó a mejorar.

Como muestra del riesgo que corren las más de 100 familias asentadas bajo las líneas, se colocó un “fluke” medidor de voltajes al pie de las líneas y casas, resultando una presencia de carga electromagnética inmediata o radiación.

Al decir de los propios especialistas, la exposición permanente a radiaciones electromagnéticas puede resultar con el tiempo en enfermedades graves en el ser humano, particularmente las asociadas al cáncer y al sistema nervioso.

Los colonos volvieron hacer un llamado a las autoridades del estado, Secretaría de Salud, autoridades federales, Semarnat, Profepa, Seguridad y Riesgo, y al propio Ayuntamiento de Centro, para que en lo inmediato ordenen la reubicación de las líneas de alta tensión, lejos de los fraccionamientos y colonias de la zona.


­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­


En España:

El MASS urge el soterramiento de las líneas de alta tensión.[4]

Sábado, 24 enero 2009: Los concejales del MASS en el Ayuntamiento de Ponferrada, Ángel Escuredo y Fátima López Placer, exigen que el consistorio adopte las medidas oportunas para hacer desaparecer las torretas y líneas de alta tensión que además de afear la estética de las calles suponen un riesgo para la salud de miles de bercianos que sufren los efectos de la contaminación electromagnética que generan.


Denuncian que la situación es especialmente grave en los barrios de Cuatrovientos y en Compostilla donde en algunos casos existen torres de alta tensión dentro de las viviendas o en medio de una calle, circulando los vehículos alrededor como si de una plaza circular se tratase. “Estas instalaciones deberían soterrarse o desplazarse a otras zonas que no estén habitadas. El consistorio debería pedir ayuda a las administraciones superiores para que soporten parte del enorme coste económico que este proceso requiere. Además el crecimiento de Ponferrada hacia Compostilla con la urbanización y edificación de La Rosaleda aumenta la proximidad con las torres del parque así como a la subestación de Unión Fenosa ubicada entre la Avenida de Galicia y La Rosaleda”, explican Escuredo y Placer.

En concreto aluden a Compostilla donde algunas líneas y cables cruzan el barrio por encima de las viviendas y se encuentran próximas al colegio, por lo que consideran que el equipo de gobierno debería dar prioridad a esta cuestión sobre la que ya se ha pronunciado también el procurador del común, que aludiendo al principio de prevención, ha pedido a la Junta de Castilla y León y a los distintos ayuntamientos el soterramiento de estas instalaciones en las zonas residenciales por el perjuicio que puedan ocasionar en la salud de los ciudadanos.




Efectos sobre el uso de la tierra[5]

El mayor impacto de las líneas de transmisión de energía eléctrica se produce en los recursos terrestres. Se requiere un derecho de vía exclusivo para la línea de transmisión de energía eléctrica. Normalmente, no se prohíbe el pastoreo o uso agrícola en los derechos de vía, pero, en general, los otros usos son incompatibles. Si bien no son muy anchos los derechos de vía, pueden interrumpir o fragmentar el uso establecido de la tierra en toda su extensión. Las líneas de transmisión largas afectarán áreas más grandes y causarán impactos más significativos.

Las líneas de transmisión pueden abrir las tierras más remotas para las actividades humanas como colonización, agricultura, cacería, recreación, etc. La ocupación de espacio reservado al derecho de vía puede provocar la pérdida o fragmentación del hábitat, o la vegetación que encuentra en su camino. Estos efectos pueden ser importantes si se afectan las áreas naturales, como humedales o tierras silvestres, o si las tierras recién accesibles son el hogar de los pueblos indígenas.

Riesgos para la salud y la seguridad

Al colocar líneas bajas o ubicarlas próximas a áreas con las actividades humanas (p.e., carreteras, edificios) se incrementa el riesgo de electrocución. Normalmente, las normas técnicas reducen este peligro. Las torres y las líneas de transmisión pueden interrumpir la trayectoria de vuelo de los aviones cerca de los aeropuertos y poner en peligro las naves que vuelan muy bajo, especialmente, las que se emplean para actividades agrícolas.

Las líneas de transmisión de energía eléctrica crean campos electromagnéticos. Se disminuye la potencia de los campos, tanto eléctricos, como magnéticos, con el aumento de la distancia de las Líneas de transmisión. La comunidad científica no ha llegado a ningún consenso en cuanto a las respuestas biológicas específicas a la fuerza electromagnética, pero resultados emergentes en comunidades anexas a esta influencia física, sugieren que hay antecedentes fundamentados de riesgos para la salud, asociados a algunos tipos de cáncer.[2]

Se han promulgado normas en varios estados de los Estados Unidos que reglamentan la fuerza electromagnética que está asociada con las líneas de transmisión de alto voltaje.



[1] http://thecableco.com/prodListing.php?cat=&man=5&sort=4&st=all

[2] http://www.solociencia.com/medicina/05070806.htm

[3] http://olmecadiario.com/portal/local/4194.html

[4] http://bierzotv.com/html/2009/01/2009012400_mass-lineaaltatension.html

[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Red_de_transporte_de_energ%C3%ADa_el%C3%A9ctrica#Efectos_sobre_el_uso_de_la_tierra

lunes, 1 de diciembre de 2008

Obama y el TLC

Guatemala, 1 de Diciembre del 2008

Alrededor del TLC puede y debe abrirse un nuevo capítulo

Como es bien conocido, uno de los componentes principales del modelo neoliberal globalizante y que mayor polémica ha generado en la vida económica, social y política de la región centroamericana, ha sido la firma y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica.

El Presidente Electo de Estados Unidos, Barak Obama, primero en su condición de Senador y luego como Candidato del Partido Demócrata, expresó reiteradamente, y con toda claridad, su firme oposición al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centro América. De hecho, el 27 de Julio del 2005 su voto en la Cámara de Representantes fue uno de los 215 que se emitieron en contra de esa propuesta.

El tiempo, en corto plazo, se ha encargado de demostrar que al entonces Senador Obama y a los 214 senadores quienes también votaron “NO”, los asistía la razón. De igual manera, ha quedado puesto en claro que no se equivocaban las centenas de miles de personas que, por múltiples vías y a lo largo y ancho de toda América Central expresaron su rechazo a esta imposición foránea.

En cuanto concierne a los países centroamericanos, los efectos negativos derivados de la entrada en vigencia de este Tratado ya son evidentes y dolorosos en la mayoría de los países. Esto, con el agravante de que el costo de esos efectos recae, con especial énfasis, en los hombros y espaldas de los sectores sociales más débiles y vulnerables de nuestra estructura social. Sobran ejemplos para demostrarlo.

El hoy Presidente Electo de los Estados Unidos en múltiples ocasiones expresó su oposición a este Tratado fundamentado en dos factores principales:

1.- El TLC-CA “hace menos por proteger el trabajo que los acuerdos comerciales anteriores”, y,

2.- “Hace poco por atender los estándares ambientales en los países centroamericanos”.

Estos dos argumentos no solamente han mostrado su validez, sino que, peor aún, se han convertido en severas y activas amenazas contra la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras tanto en Centroamérica como en los propios Estados Unidos.

Desde las organizaciones populares que formamos parte del FNL, llamamos a la futura administración estadounidense y al Partido Demócrata a abrir espacio a un nuevo proceso de negociación, en la cual la voz de los pueblos pueda expresarse libremente y sea escuchada. De esa manera podrá crearse la opción de generar otras formas de relación comercial o de intercambio, fundamentadas en valores como el apoyo mutuo, el respeto recíproco y otros afines que también deben ser considerados en las relaciones comerciales.

El comercio no debe regirse nada más que por la ley de la oferta y la demanda, la cual, en el caso de nuestros países centroamericanos, deben entenderse simplemente como la vía que abre el paso a la codicia desmedida propia de los sectores más poderosos. La ética, la voluntad de contribuir a la construcción de un modelo de sociedad justo, digno y humano, también deben estar presentes en las relaciones comerciales, más allá del mero discurso retórico pero vacío.

Es importante recordar, además, que en el proceso de negociación, (que más tuvo la forma de imposición), no sólo se firmó el texto del Tratado, sino que, de manera paralela, se forzó la modificación de un amplio conjunto de leyes locales en cada uno de los países centroamericanos. En muchos casos, las reformas impuestas en el marco de las llamadas “Leyes Complementarias” resultan tanto o más lesivas que el texto mismo del Tratado.

Como regla de oro para la forja de relaciones internacionales armoniosas, coherentes y de mutuo beneficio, el intercambio desigual debe cesar. Para que ello sea posible, el actual Tratado de Libre Comercio debe ser denunciado y deben re-discutirse las Leyes Complementarias que, por imposición, se reformaron.

Para que entre los Estados la concordia se imponga sobre las animadversiones, es preciso renunciar a imposiciones de cualquier tipo. En consecuencia, el Tratado de Libre Comercio debe revocarse con urgencia y, entonces, sobre la base de una mesa limpia, dar inicio a un nuevo y auténtico proceso de negociación, respetuoso y sin exclusiones. Un proceso que tenga, como voluntad política por ambas partes, la de aproximar el desarrollo, contribuir al bienestar de los pueblos y facilitar la armonía entre los Estados.

Solicitamos, pues, a la nueva administración estadounidense que, a tono con su discurso, contribuya a crear los mecanismos necesarios para que se detenga la agresión contra los derechos e intereses de los pueblos centroamericanos que nace desde la letra y el espíritu del TLC.

Instamos al Gobierno de Álvaro Colom y a los otros Presidentes centroamericanos, a que pidan al nuevo Gobierno estadounidense la urgente renegociación del TLC y del paquete de leyes complementarias, como vía para edificar relaciones comerciales basadas en la justicia y que apunten hacia el auténtico desarrollo de los pueblos.

Y, mientras se renegocian las reglas de un nuevo intercambio comercial, el actual Tratado debe derogarse. Ya es muy alto el costo que, hasta el momento, les ha impuesto a los sectores populares.

¡La Lucha Sigue!


____________________________________________________

Para conocer con detalle la posición del Presidente Electo de los Estados Unidos con respecto al TLC-CA, adjuntamos el artículo, escrito de su puño y letra, publicado por La Tribuna de Chicago el Jueves 30 de Junio del 2005, titulado “Por qué me opongo al TLC-CA”. En el texto del artículo se recogen las razones que lo llevaron, con acierto, a votar en contra de este nefasto Tratado. Lo adjuntamos tanto en su versión original, en inglés, como traducido al español.

____________________________________________________

Why I oppose CAFTA

Thursday, June 30, 2005
CHICAGO TRIBUNE


By Barack Obama

The proposed accord does less to protect U.S. labor than previous trade agreements, and does little to address environmental standards in the Central American countries.

By Barack Obama.

This week Congress will debate the Central American Free Trade Agreement.

I wish I could vote in favor of CAFTA. In the end, I believe that expanding trade and breaking down barriers between countries is good for our economy and for our security, for American consumers and American workers. CAFTA would benefit farmers here in Illinois as well as agricultural and manufacturing interests across the country.

We also shouldn't kid ourselves into believing that voting against trade agreements will stop globalization--especially ones like CAFTA, where the countries involved have combined economies one-sixth the size of Illinois'.

Globalization is not someone's political agenda. It is a technological revolution that is fundamentally changing the world's economy, producing winners and losers along the way. The question is not whether we can stop it, but how we respond to it. It's not whether we should protect our workers from competition, but what we can do to fully enable them to compete against workers all over the world.

So far, America has not effectively answered these questions and American workers are suffering as a result. I meet these workers all across Illinois, workers whose jobs moved to Mexico or China and are now competing with their own children for jobs that pay 7 bucks an hour. In town meetings and union halls, I've tried to tell these workers the truth--that these jobs aren't coming back, that globalization is here to stay and that they will have to train more and learn more to get the new jobs of tomorrow.

But when they wonder how they will get this training and this education, when they ask what they will do about their health-care bills and their lower wages and the general sense of financial insecurity that seems to grow with each passing day, I cannot look them in the eyes and tell them that their government is doing a single thing about these problems.

That is why I won't vote for CAFTA.

There are real problems in the agreement itself. It does less to protect labor than previous trade agreements, and does little to address enforcement of basic environmental standards in the Central American countries and the Dominican Republic. Moreover, there has been talk that, in order to get votes from legislators from sugar-producing states, the Bush administration may be preserving indefensible sugar subsidies that benefit a handful of wealthy growers and cripple Illinois candy manufacturers.

But the larger problem is what's missing from our prevailing policy on trade and globalization--namely, meaningful assistance for those who are not reaping its benefits and a plan to equip American workers with the skills and support they need to succeed in a 21st Century economy.

So far, almost all of our energy and almost all of these trade agreements are about making life easier for the winners of globalization, while we do nothing as life gets harder for American workers. In 2004, nearly 150,000 workers were certified as having lost their jobs due to trade and were thus eligible for Trade Adjustment Assistance--and this number doesn't even count service workers like janitors and cafeteria employees.

But this is about more than displaced workers. Our failure to respond to globalization is causing a race to the bottom that means lower wages and stingier health and retiree benefits for all Americans. It's causing a squeeze on middle-class families who are working harder but making even less and struggling to stay afloat in this new economy. As one Downstate worker told me during a recent visit, "It doesn't do me much good if I'm saving a dollar on a T-shirt at Wal-Mart, but don't have a job."

And so now we must choose. We must decide whether we will sit idly by and do nothing while American workers continue to lose out in this new world, or if we will act to build a community where, at the very least, everyone has a chance to work hard, get ahead and reach their dreams.

If we are to promote free and fair trade--and we should--then we must make a national commitment to prepare every child in America with the education they need to compete in the new economy; to provide retraining and wage insurance so even if you lose your job you can train for another; to make sure worker retraining helps people without getting them caught in bureaucracy; that it helps service workers as well as manufacturing workers and encourages people to re-enter the workforce as soon as possible.

We also need to figure out a way to tell workers that no matter where you work or how many times you switch jobs, you can take your health care and pension with you always, so you have the flexibility to move to a better job or start a new business.
We cannot expect to insulate ourselves from all the dislocations brought about by free trade, and most of the workers I meet don't expect Washington to do so. But we need a national commitment.

In America, we have always furthered the idea that everybody has a stake in this country and that everyone deserves a shot at opportunity.
The imbalance in this administration's policies, as reflected in the CAFTA debate, fails to provide American workers with their shot at opportunity. It's time we gave them that shot.

____________________________________________________

Traducción (no jurada)
Porqué me opongo al TLC-CA

Jueves, 30 de junio, 2005
CHICAGO TRIBUNE


Por Barack Obama

El acuerdo propuesto hace menos para proteger el trabajo en Estados Unidos que los acuerdos anteriores, y hace poco para alcanzar los estándares ambientales en los países Centroamericanos.
Por Barack Obama.

Esta semana, en el Congreso se discutirá el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica.

Desearía poder votar a favor del CAFTA. Al final, creo que ampliar el comercio y derribar barreras entre los países es bueno para nuestra economía y para nuestra seguridad, para los consumidores norteamericanos y para los trabajadores norteamericanos. El CAFTA beneficiaría a los agricultores aquí en Illinois así como los intereses agrícolas y manufactureros en todo el país.

Tampoco debemos engañarnos al creer que el votar en contra de tratados de comercio detendrá la globalización, particularmente, tratados como el CAFTA, en donde los países involucrados tienen economías mixtas del tamaño de una sexta parte de la de Illinois.

La Globalización no es la agenda política de alguien en particular. Es una revolución tecnológica que fundamentalmente está cambiando la economía mundial, generando ganadores y perdedores a su paso. La cuestión no es si podemos detenerla, sino cómo respondemos a ella. No se trata de si debemos proteger a nuestros trabajadores de la competencia, sino de lo que podemos hacer para capacitarlos plenamente para competir en contra de trabajadores en todo el mundo.

Hasta el momento, Estados Unidos no ha dado una respuesta efectiva a estas preguntas y los trabajadores norteamericanos están padeciendo como resultado de ello. Me encuentro con estos trabajadores en todo Illinois, trabajadores cuyos trabajos se han desplazado hacia México o hacia China y ahora están compitiendo contra sus propios hijos por empleos que pagan 7 dólares la hora. En reuniones comunitarias y sedes sindicales, he tratado de decirles a estos trabajadores la verdad, de que estos trabajos no regresarán, que la globalización está aquí para quedarse y que ellos tendrán que capacitarse más y aprender más para obtener los nuevos empleos del mañana.

Pero cuando ellos se preguntan cómo obtendrán esta capacitación y ésta educación, cuando preguntan qué harán con sus facturas médicas y sus salarios más bajos, así como sentido general de inseguridad financiera que pareciera incrementar día a día, no puedo verles a los ojos y decirles que su gobierno está haciendo por lo menos una cosa para enfrentar estos problemas.

Por eso, es que no votaré por el CAFTA.

Hay problemas dentro del acuerdo mismo. El acuerdo hace menos para proteger el trabajo que los acuerdos anteriores, y hace poco para alcanzar los estándares ambientales en los países Centroamericanos. Más aún, se ha dicho que para lograr los votos de legisladores de los Estados productores de azúcar, la administración Bush pudiera estar preservando subsidios azucareros indefendibles que beneficiarían a un puñado de productores ricos y lesionaría a productores de dulce en Illinois.
Pero el problema mayor es lo que falta de nuestra actual política sobre comercio y globalización, específicamente, apoyo significativo para aquellos que no están cosechando ganancias así como un plan para equipar a los trabajadores norteamericanos con las destrezas y el apoyo que necesitan para tener éxito en una economía del siglo veintiuno.

Hasta el momento, casi todos nuestros acuerdos sobre energía y comercio tienen que ver con facilitar la vida de los ganadores de la globalización, pero que no hacemos nada mientras que la vida de los trabajadores norteamericanos se endurece. En el 2004, se registró que casi 150,000 trabajadores perdieron sus empleos debido al comercio y por lo tanto eran elegibles para la Asistencia de Ajuste de Comercio, y esta cantidad ni siquiera incluye a trabajadores del sector servicios como conserjes y empleados de cafeterías.

Pero esto va más allá de trabajadores desplazados. Nuestro fracaso en responder a la globalización está causando una carrera hacia el fondo que significa salarios más bajos, prestaciones de salud y de jubilación más raquíticas para todos los norteamericanos. Está provocando un apretón sobre las familias de clase media quienes están trabajando más duro pero generando menos y luchando por mantenerse a flote en esta nueva economía. Como me lo dijo un trabajador al sur del Estado durante una visita reciente, “No me beneficia en nada si ahorro un dólar en una playera en Wal-Mart, si no tengo un empleo”.

Entonces, ahora, debemos elegir. Debemos decidir si nos sentaremos sin hacer nada mientras los trabajadores norteamericanos siguen perdiendo en este nuevo mundo, o si actuaremos para construir una comunidad en donde, por lo menos, todos tienen una oportunidad de trabajar duro, progresar y alcanzar sus sueños.

Si vamos a promover un comercio libre y justo, lo cual deberíamos, entonces, debemos asumir un compromiso nacional de preparar a cada niño en los Estados Unidos con la educación que necesitan para competir en la nueva economía; de brindar re-capacitación y seguro de salario para que aún cuando pierdan su trabajo, puedan capacitarse para otro, asegurarse que la recapacitación realmente ayude a las personas sin que se les enrede en la burocracia, que ayude a los trabajadores del sector servicios tanto como del sector manufacturero, y que estimula a la gente a reingresar a la fuerza laboral lo más pronto posible.

También debemos encontrar la forma de decirles a los trabajadores que no importa dónde trabajen o cuántas veces cambien de trabajo, pueden llevar consigo su sistema de salud y pensión siempre, de manera que tengan la flexibilidad para mudarse a un mejor trabajo o iniciar un negocio nuevo.

No podemos esperar aislarnos de las desubicaciones que trae consigo el libre comercio, y la mayoría de los trabajadores con los que me he encontrado, no esperan que Washington lo haga. Pero necesitamos un compromiso nacional.

En Estados Unidos, siempre hemos divulgado la idea de que todos estamos involucrados en este país y que todos merecemos una oportunidad.

El desbalance en las políticas de esta administración, como se reflejan en el debate sobre el CAFTA, fracasa en brindarles a los trabajadores norteamericanos su oportunidad. Es hora ya que les demos esa oportunidad.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Solidaridad con el pueblo de Nicaragua‏

Guatemala, 27 de Noviembre

El dolor del Imperio y de sus cipayos locales

Los grandes medios de prensa guatemaltecos, a una sola voz, se han lanzado a cuestionar los resultados electorales que, en Nicaragua, emanaron de las urnas a lo largo y ancho de todo aquel país. De esta actitud, por repetida, puede deducirse la regla fija que emplean para adoptar posición frente a cualquier proceso electoral, donde quiera que se desarrolle: Si lo gana la derecha, fue un ejercicio democrático merecedor de todos los aplausos. Por el contrario, si lo gana la izquierda, se le condena como fraudulento.

En esta campaña de desprestigio contra el Gobierno de Nicaragua, los medios de prensa nacionales simplemente se han sumado a un bien orquestado coro continental de fieles y obedientes servidores de la voluntad del Imperio. La administración Bush impone de nuevo su papel de director de orquesta y sus bien pagados músicos entonan, entonces, la misma partitura.

Lo cierto es que en Nicaragua se dio el pasado 9 de Noviembre un proceso electoral que contó con la participación activa de más de 30 mil observadores electorales, quienes cubrieron las 12 mil juntas receptoras de votos. Más de dos observadores por mesa. En su inmensa mayoría fueron llevados al país por la organización Ética y Transparencia, instancia a la cual nadie puede señalar ni siquiera como remotamente cercana a posiciones de izquierda. Los miles de observadores, vinieran de donde vinieran, actuaron con plena libertad y respaldo formal para realizar su papel como tales. Se trató, pues, del proceso electoral más observado del mundo.

Los resultados favorecieron claramente las candidaturas del FSLN. La voluntad mayoritaria del pueblo, expresada en las urnas, fue clara: 52% a favor del Frente Sandinista, ante un 45% por el Partido Liberal. Esos datos, como era de esperarse, no fueron del agrado de Washington ni de las derechas locales. Ello explica la furia con la que han reaccionado y el grito de “fraude” al que han acudido como último recurso.

¿Quién entiende a Washington y a esas derechas?:

Primero, imponen dictaduras militares sangrientas que llenan de luto a todo el Continente, pero acusan a la izquierda de ser totalitaria.

• Luego, cambian de modelo y se pasan de la dictadura a la dictablanda. Es decir, imponen un modelo alternativo igualmente conculcante de los derechos del pueblo, pero en el que se realizan elecciones cada cierto tiempo. Cambian la forma, pero no el fondo. Cambian los métodos pero mantienen idénticos resultados. Llegan incluso a crear una sinonimia entre elecciones y democracia.

Eso sí, cuando los resultados que emanan desde las urnas electorales no resultan convenientes para sus propósitos y ambiciones, de inmediato se lanzan a cuestionarlos, sobre todo calificándolos de irregulares. No lo hacen así, de ninguna manera, en otras ocasiones en donde el fraude es claramente visible:

• En Estados Unidos, en donde el hermano mismo de Bush, Gobernador de la Florida, le aseguró el triunfo electoral al Partido Republicano, mediante el manejo oscuro del voto computarizado.

• En El Salvador, donde gracias a miles de artimañas y trucos, imponen a Saca sobre el candidato del FMLN, quien a todas luces contaba con el respaldo mayoritario del pueblo.

• En Costa Rica, donde gracias al manejo fraudulento del proceso de cómputo, logran colocar a Oscar Arias como Presidente al servicio del Imperio, de sus intereses y de los cipayos locales.

• En México, donde la victoria de Calderón sobre López Obrador está teñida indeleblemente con las manchas derivadas de un evidente fraude.

• De nuevo en Costa Rica, en donde aseguran el triunfo en el referéndum sobre el TLC, acudiendo a campañas claramente violatorias de las reglas del juego que su mismo modelo de democracia había establecido.

En síntesis, el Imperio y sus secuaces respaldan aquellos procesos en los que los resultados les permiten servirse con la cuchara grande, sean fraudulentos o no, pero cuestionan y procuran enlodar cualquier otro resultado que ponga límite a sus desmedidas codicias.

Hoy, al Imperio le duele horrores que en América Latina las urnas les estén dando la espalda una y otra vez. En Nicaragua, en Venezuela, en Paraguay, en Uruguay, en Ecuador, en Bolivia, en Argentina, en Chile, en Cuba y pronto, muy pronto, en El Salvador, las urnas no les han resultado favorables. En América Latina los pueblos van creciendo en sus niveles de conciencia y, por ende, van optando por propuestas soberanas y favorables a los derechos e intereses del pueblo.

Ese despertar les duelo y los angustia. Ya no pueden quitar y poner a sus serviles como lo han hecho casi siempre. Y, lo peor, es que están resultando derrotados en el terreno de juego que ellos mismos definieron y con las reglas del juego que ellos mismos impusieron.

Desde Guatemala, expresamos nuestro respaldo firme a la voluntad mayoritaria del pueblo de Nicaragua, claramente expresada en las urnas el pasado 9 de Noviembre. Rechazamos la poderosa campaña lanzada desde los grandes medios de prensa nacionales en contra de esa voluntad popular y soberana.

Denunciamos el derroche de manejos malintencionados de la información sobre los resultados electorales generados en Nicaragua, con lo cual lo único que logran es restarle valor a su propia prédica de que, sin elecciones, no hay democracia.

Invitamos a las organizaciones populares del país a tomar posición frente a estas actitudes del Imperio y de las derechas, por cuanto con ello lo que pretenden es perpetuarse y perpetrarse en el ejercicio del poder, en su exclusivo y excluyente beneficio.

La luz de Sandino también ilumina nuestra geografía y nuestras conciencias. Su pensamiento, su ejemplo y su herencia también enriquecen el sentir y el pensar de nuestro propio pueblo.

También aquí, ¡Sandino está presente!
¡LA LUCHA SIGUE!

lunes, 17 de noviembre de 2008

Quién es el pato de la fiesta: Solidaridad con los trabajadores y trabajadoras de Cataluña‏

Guatemala, 11 de Noviembre del 2008

¡Que la crisis la paguen los trabajadores!
Esa es, al parecer, la consigna de los poderosos

Para nadie es un secreto que, a lo largo y ancho del mundo occidental, el modelo económico imperante ha entrado en crisis. Quiebran grandes bancos, se desata en EEUU el problema inmobiliario, el precio del petróleo fluctúa sin que nadie parezca entenderlo ni mucho menos controlarlo, los precios de los productos básicos se disparan, el Gobierno de Estados Unidos le apuesta a la intervención estatal, en fin, las bases mismas del modelo se agrietan y hacen tambalearse a toda la estructura. La nave neoliberal hace aguas por todas partes y, como moderno Titanic, amenaza con hundirse estrepitosamente, condenando a muerte a quienes viajan en clases diferentes a la de primera.

Como consecuencia de esa tan comentada crisis, hay una pregunta para la cual empiezan ya a percibirse algunas respuestas: ¿Sobre quién querrán hacer caer el peso negativo de esta crisis del gran capital?, es decir, ¿quién pretenderán que sea el pato de la fiesta?; ¿a quién le tocará pagar los platos rotos?

Las primeras señales claras en respuesta a estos interrogantes emanan precisamente desde Cataluña, en donde tiene asiento una poderosa fuerza industrial. Allí las empresas transnacionales, a coro con el capital local, han dicho, con sus hechos, cuál es su propósito: ¡Que los efectos de la crisis los asuman los trabajadores y trabajadoras! ¡Que sean ellos y sus familias los que paguen los costos de la actual debacle financiera! ¡Que el desempleo de miles y miles amortice la crisis del gran capital! ¡Que la pobreza de millones se convierta en cuota que mitigue los efectos de la crisis sobre las inmensas fortunas de los poderosos, construidas a partir del sudor ajeno! ¡Que el hambre nacida desde mesas vacías sea el abono que amortigüe la crisis!

En Cataluña, con la empresa Nissan a la cabeza, el sector industrial se ha lanzado de lleno en una campaña feroz en contra de los trabajadores y trabajadoras de sus empresas. Con miras a paliar los efectos derivados de la crisis, con una guillotina bajo el brazo buscan cercenar tantas cabezas como la ley se los permita y, si pueden, pues aún un poco más allá.

La fábrica Nissan presenta ante el Gobierno un Expediente de Regulación para que la autoricen a destituir a 1.680 empleados, y, siguiendo su ejemplo se suman, de inmediato, otra cantidad importante de empleadores: La Hutchinson, que busca despedir 400; la Pirelli, la Torrespapel, la ONO de telefonía móvil, la Aconda, la Frigo y sus helados, la Tyco, la Cerámicas del Foix, la Visteon, la Volkswagen (que en el colmo de la generosidad ofrece despidos solamente temporales), entre otras. Es decir, se trata claramente de la aplicación de una estrategia anti-laboral, adoptada por todo un importante sector de la economía catalana.

Hasta esta fecha, de enero a septiembre en Cataluña se registraron 403 solicitudes de expedientes de regulación, afectándose a 18.659 personas, amenazadas con perder sus empleos. Sólo durante el mes de octubre fueron introducidas por el sector empresarial 135 nuevos expedientes de regulación que pesan como espada de Damocles sobre 5.595 trabajadores y trabajadoras.

El caso de la Nissan resulta paradigmático, no sólo por la enorme cantidad de desempleados que pretende generar, sino porque la empresa ya cerró sus operaciones y, entonces, hace ir a los trabajadores a diario simplemente para que estén ahí, sin hacer ninguna labor productiva, pero cumpliendo con sus horarios de trabajo. Miles de personas que pasan sus ocho horas laborales en paro forzado, sin que ninguno sepa a ciencia cierta si está o no dentro de la lista de los 1.680 despedidos, amenazados todos por el desempleo y preocupados, a tiempo completo, por las consecuencias que, en el ámbito personal y familiar, pueden derivarse de estos hechos.

Si por la víspera se saca el día, pues he ahí una muestra evidente de qué podemos esperar los sectores populares del mundo occidental como efecto derivado de la presente crisis. Cataluña se convierte, en consecuencia, en el ring donde se libra el primer round de una nueva batalla que ya se ha iniciado urbi et orbi, nacida desde esa crisis cuyos costos quieren cargarnos, aunque no la hayamos generado en absoluto.

Ante ello, el movimiento sindical y popular auténticamente comprometido con la clase trabajadora tiene la obligación ineludible de tomarse la palabra y enfrentar, desde ya, estas corrientes con las cuales el gran capital busca socializar las pérdidas sin que se afecten sus ganancias privadas. Buscan hacer empleo del poder que tienen para no mermar ni en un ápice sus privilegios y hacer que sean otros y otras los que paguen los costos desde sus ya menguados bolsillos.

Lo cierto es que, si el modelo neoliberal ha puesto en evidencia su fracaso, debe decirse, con la voz en alto, que no ha sido la clase trabajadora quien lo ha impulsado ni, mucho menos, quien lo ha impuesto. La paternidad de este malnacido modelo no es atribuible a trabajadores y trabajadoras y, por lo tanto, corresponde ahora a sus legítimos progenitores asumir las consecuencias de sus actos. La clase trabajadora, con todo derecho, puede hacer suyo el estribillo que reza la conocida canción latina, “ese muerto no lo cargo yo; que lo cargue el que lo mató”

Desde el Frente Nacional de Lucha expresamos, en primer lugar, nuestra solidaridad activa con los trabajadores y trabajadoras de Cataluña, a quienes, sin que ellos lo pidieran, se les ha impuesto el papel de protagonistas en este primer combate de esta nueva batalla. Hermanos y hermanas de Cataluña: sepan que no están solos y que su lucha también es nuestra. Si permitimos que hoy a Ustedes los despojen de sus derechos, mañana podría ser que nos toque a nosotros sufrir idénticas o similares agresiones.

Instamos a las autoridades del Gobierno Catalán a defender, como prioridad indiscutible, los derechos e intereses de la clase trabajadora y, en consecuencia, a no abrir espacios a la aplicación de los expedientes de regulación que les han presentado o que les presenten en el fututo. Ello implica, para el Gobierno, defender los derechos de aquellas personas que, con sus votos, los colocaron en esos cargos que hoy ocupan.

Hacemos un fuerte llamado a las organizaciones sindicales y populares del país, del Istmo Centroamericano, de las Américas y del mundo, a tomar cartas en el asunto y no permitir que en Cataluña, ni en ninguna parte, se sienten precedentes anti-populares que luego pueden generalizarse, con efectos nefastos sobre las condiciones de vida de los pueblos.

Y llamamos a la ciudadanía, en su conjunto, a expresar su rechazo a la pretensión de convertir a los sectores populares en el chivo expiatorio que asuma el precio de la crisis que el propio modelo ha creado.

¡A los trabajadores catalanes los asisten la razón y el derecho!
¡Que la crisis la paguen los que la generaron!
¡LA LUCHA SIGUE!